Storm Born de Richelle Mead
Eugenie Markham es una shaman que se dedica a exterminar espíritus y fey que traspasan al mundo humano. Eugenie se ha ganado una reputación en el Otro Mundo, pero últimamente las criaturas del Otro Mundo no solo saben su verdadero nombre (la conocían como Odile Dark Swan) sino que están más interesados en acostarse con ella que en acabar con ella.
Pero su último caso es diferente. Un joven algo excéntrico la ha contratado para recuperar a su hermana, Jasmine, que fue raptada por fey y la única manera que Eugenie tiene para rescatarla es viajar al Otro Mundo físicamente (en lugar de hacerlo solo con su espíritu), algo extremadamente peligroso. Mientras decide si acepta o no el caso, conoce en un club a Kiyo, un guapísimo hombre con el que tiene una noche de pasión, pero que resulta ser no del todo humano.
Eugenie finalmente parte en busca de Jasmine, pero lo que Eugenie encontrará en el Otro Mundo será muy diferente. Eugenie encontrará el secreto de su nacimiento y una profecía que dice que su primer hijo destruirá el mundo tal y como lo conoce.
Storm Born es el primer libro de la serie Dark Swan, obra de Richelle Mead, autora también de las aventuras de Georgina Kincaid. Esta novela está claramente divida en dos partes. La primera, aproximadamente medio libro, va desde el inicio hasta el momento en que Eugenie descubre la verdad sobre su nacimiento, mientras que en la segunda Eugenie debe enfrentarse a las consecuencias del descubrimiento.
Al principio, Eugenie no es un personaje muy simpático. Es tozuda, cabezota, orgullosa, no escucha razones y su odio hacia los fey bordea lo irracional, ya que no descubrimos sus razones hasta bien avanzado el libro. Pero conforme avanza la historia, las circunstancias la obligan a cambiar. Tiene que aprender a escuchar, a navegar entre la política fey y a aceptar compromisos, al tiempo que tiene que aceptar que algunas verdades que tenía como absolutas no lo son. Lo que no quiere decir que no siga siendo cabezota y proclive a decisiones drásticas.
Su vida amorosa tampoco es fácil. Kiyo no solo resulta ser medio kitsune, sino que tiene una serie de alianzas y secretos en el Otro Mundo que a Eugenie le van a costar de tragar. Por si fuera poco, está el atractivo rey fey Dorian, con el que tendrá que pactar y que no oculta sus intenciones respecto a ella y respecto a la profecía.
El problema de este libro es que cuesta empatizar con los personajes. Eugenie es a menudo irritante de tan cabezota, su inhabilidad patológica para aceptar ayuda es desesperante y sus eternas dudas amorosas se vuelven cansinas a la enésima vez que acepta a Kiyo en una página para darle una patada en la siguiente. Kiyo apunta maneras en su primera aparición, pero su fuerza se va diluyendo cada vez que aparece hasta convertirlo en una caricatura. El intrigante Dorian es ratos divertido y a ratos pesado, y las razones de Eugenie para acostarse finalmente con él dejan que desear. De los tres espíritus que ayudan a Eugenie, solo uno es realmente interesante, otro sobra y el tercero está claramente desaprovechado a pesar de la revelación final.
La historia de Storm Born tiene potencial, la intriga y las situaciones apuntadas podrían crear una gran historia, pero los personajes no están a la altura de las expectativas creadas. Asimismo, la historia se arrastra en varias partes del libro, no logrando mantener la tensión narrativa adecuadamente, y creando un clímax final más débil de lo que hubiera debido ser, teniendo en cuenta lo que ocurre.
Debo reconocer que me costó bastante acabármelo y, al final, ya fue por puro amor propio. No creo que me compre el segundo.





























